Galletas esponjosas de la abuela
Las galletas esponjosas de la abuela son un clásico que nunca pasa de moda. Su sabor casero y su textura tierna y suave nos transportan directamente a la cocina de nuestra infancia, donde el aroma del horno anunciaba momentos especiales y meriendas inolvidables.
Esta receta es perfecta para preparar en casa y disfrutar de unas galletas que se deshacen en la boca. Con ingredientes sencillos como mantequilla, azúcar, huevos y harina, y un toque de vainilla, conseguirás un resultado delicioso que recuerda a los sabores tradicionales de siempre.
Además, estas galletas son muy versátiles: puedes añadir chispas de chocolate, nueces o un poco de ralladura de limón para darles un toque personal, manteniendo siempre esa textura esponjosa que las hace tan especiales. Son ideales para acompañar un café, un chocolate caliente o simplemente para disfrutar a cualquier hora del día.
Con esta receta, podrás revivir los recuerdos de la cocina de la abuela y crear nuevos momentos dulces en tu hogar. ¡Prepárate para disfrutar de unas galletas irresistibles y llenas de cariño!
Ingredientes (para 20–25 galletas)
250 g de mantequilla a temperatura ambiente
200 g de azúcar
2 huevos grandes
1 cucharadita de esencia de vainilla
400 g de harina de trigo
1 cucharadita de polvo de hornear (levadura química)
1 pizca de sal
Opcional: chispas de chocolate, nueces picadas o ralladura de limón
Preparación
Precalienta el horno
Precalienta a 180 °C y prepara una bandeja de horno con papel vegetal.
Bate la mantequilla y el azúcar
En un bol grande, bate la mantequilla con el azúcar hasta que la mezcla esté cremosa y esponjosa.
Añade huevos y vainilla
Incorpora los huevos uno a uno y añade la esencia de vainilla, batiendo hasta que todo esté bien integrado.
Incorpora los ingredientes secos
Mezcla la harina, polvo de hornear y sal.
Añade poco a poco a la mezcla húmeda hasta obtener una masa suave.
Si quieres, incorpora chispas de chocolate, nueces o ralladura de limón.
Forma las galletas
Con una cuchara o con las manos, haz bolas de masa y colócalas en la bandeja, dejando espacio entre ellas.
Puedes aplanarlas ligeramente si quieres galletas más planas.
Hornea
Hornea 10–12 minutos, hasta que los bordes estén ligeramente dorados y el centro siga suave.
No las dejes demasiado tiempo para que no pierdan esponjosidad.
Enfría y disfruta
Deja enfriar 5 minutos en la bandeja y luego pásalas a una rejilla para que se enfríen completamente.
Consejos
Para galletas más suaves, no batas demasiado después de añadir la harina.
Puedes agregar un toque de canela o cardamomo para un aroma más casero.
Se conservan en un recipiente hermético hasta 5 días, aunque seguro no durarán tanto

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